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La soledad de los números primos

Posteado a las 6 de Diciembre de 2011 - 11:10 8 comentarios
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Paolo Giordano (Salamandra, 281 páginas)

Con solo 26 años, Paolo Giordano logró lo que muchos autores, a veces “exitosos”, buscan en vano a lo largo de sus vidas: escribir una novela verdadera. Por verdadera quiero decir sincera, profunda, urgente, conmovedora, cautivante. La soledad de los números primos es eso. Y más. Para no agotar los adjetivos, vamos a lo que nos toca.

El libro tiene un doble comienzo, con una atmósfera casi de thriller, que coincide con sendos episodios ocurridos en la infancia de sus dos protagonistas, Alice y Mattia, los cuales marcarán sus vidas a fuego, definirán sus personalidades y los convertirán en los números primos a los que refiere el título. Alice sufre un accidente durante un curso de esquí al que su aprensivo padre la obliga a asistir, lo que le provocará lesiones permanentes en el cuerpo y el corazón: desde entonces quedará lisiada de una pierna y desarrollará una anorexia que la acompañará por siempre. Por su parte, Mattia debe vivir la carga de una hermana gemela infradotada, hasta la tarde que, buscando un poco de normalidad, decide acudir solo a una fiesta de cumpleaños, dejando a Michela abandonada en un parque para no volver a hallarla jamás. Consecuencia: Mattia se convertirá en un genio matemático, pero la tragedia lo anulará para la vida en sociedad (uno podría suponer que sufre del síndrome de Asperger) y lo habituará a infringirse cortes, a mutilarse de forma maniática. Todo lo mencionado, que malamente resumido podría sonar excesivo, resulta en un arranque de novela de antología, que no dejará a ningún lector impávido. Por el contrario, lo más probable es que le ocurra lo que a mí, y quede fascinado, observando la evolución de los personajes y sus derroteros, esperando con cierto morbo –ese que provocan las lecturas seductoras– saber cómo será el colapso de este choque en cámara lenta.

Después de los episodios referidos, la narración de LSDLNP seguirá saltando de uno a otro, a lo largo de los años. Alice y Mattia sobrevivirán a su manera la adolescencia, etapa que en la novela se narra con maestría, con sus personajes crueles y sus ritos estúpidos, tan reconocibles, y nos deja algunos buenos personajes secundarios. Hay que decir que el autor usa y abandona a estos últimos, y uno puede quedarse con ganas de saber más del sufrido Denis, la perversa Viola o el entrañable Crozza. Pero está claro que la intención de Giordano es configurar un argumento pendular, que nos concentremos en sus dos protagonistas, entre quienes salta la focalización de casi toda la narración. Es en la adolescencia que Alice y Mattia se conocen, y a partir de entonces se da entre ellos una relación que no es exactamente amistad, pasión o platonismo. Nada de eso, o, como suele suceder, un poco todo. Habla el narrador:

“En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aun más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que les impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad”.

Como aquí la idea no es aguarle la lectura a nadie, sobre el argumento agregaré solo que ambos primos gemelos sostendrán esta dinámica a lo largo de sus vidas, hasta la treintena. Ambos crecerán, serán profesionales, Mattia partirá al extranjero, Alice incluso se casará… pero las marcas de sus cuerpos y, sobre todo, de sus espíritus, los mantendrán unidos por lazos que el lector compartirá como un fisgón privilegiado. LSDLNP provoca leerse de un tirón, pero su fina profundidad nos invita a detenernos, a pensar, a imaginar. A mirarnos a nosotros mismos, a buscar nuestras cicatrices. Si bien la lectura puede volverse un poco morosa hacia los tres cuartos, el final remata de lujo. El resultado es una novela inolvidable, y no solo por su relato, sino, sobre todo, por lo que nos puede llegar a producir. Muy bien: si este blog tuviese estrellitas, le pondría cuatro de cinco.

Ahora, lo paratextual: LSDLNP ha vendido más un millón de copias solo en Italia, donde mereció también el premio Strega, el más importante del país, y ha sido traducida a muchísimos idiomas. Hoy, con menos de 30 años, Giordano es, junto con el cuestionable Federico Moccia, el autor preferido por los italianos. Además de su precocidad, otro dato curioso es que, como Bachelard, Sábato y Alan Lightman, Paolo Giordano es de profesión físico. Y parece que también descuella en ese ámbito. Además de esta novela, ha escrito relatos, hasta donde sé, no traducidos al español. Al menos yo espero sus novedades.

Otra: no la he visto, pero en 2010 se hizo una película sobre el libro (no extraña). Creo que le han dado con palo, pero es sabido que no todas las adaptaciones son felices.

Compré LSDLNP aprovechando una reciente promoción para suscriptores de El Comercio, que otorgaba 20% de descuento en un cierrapuertas de Crisol. Recomiendo estar alertas a estas campañas. El libro, editado de forma prolija por Salamandra (con la misma foto de portada que se ha visto en todo el mundo), se puede conseguir en casi todas las librerías locales, a un precio de 55 soles en la edición clásica, y 43 en rústica.

Todo aquel que quiera hojear en PDF el primer capítulo, El ángel de la nieve, solo debe hacer clic aquí.


Próximo libro:
La trampa de miel, de Unni Lindell